Nueva web por la reconstitución del comunismo

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¡Desarrollemos la línea proletaria! ¡Viva la Revolución Socialista!

CHARLA-DEBATE CRISIS Y REESTRUCTURACIÓN CAPITALISTA

. sábado, 26 de abril de 2014
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En el marco del 1º mayo, se realizará una charla con un posterior debate en torno a la crisis económica, explicada ésta desde el marxismo, para poder abordar el momento actual en el que se está produciendo una reestructuración del bloque dominante capitalista así cómo estudiar su correlación de fuerzas. 

Entender como las diferentes fracciones del capital usan a la clase obrera como arma arrojadiza en sus disputas interburguesas, es esencial para que se pueda comenzar a articular un movimiento obrero que ideológica y politicamente sea independiente a intereses que son ajenos a nuestra clase.



La charla se realizará en la sala Juan Goytisolo (puerto de Almería) el jueves 1º de mayo a las 18:00h.


Artículo de debate: "Polémica con el PTD en torno a la línea revolucionaria"

. lunes, 7 de abril de 2014
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Desde los colectivos de la Juventud Comunista de Almería y la Juventud Comunista de Zamora, continuamos el debate con el Partido del Trabajo Democrático (que a su vez replicó,  nuestro artículo "Reconstitución y movimiento juvenil. Aporte al combate ideológico". La réplica puede leerse pinchando aquí) , a fin de colaborar en el esclarecimiento ideológico y político necesario para que el movimiento comunsita se reconstituya. A este debate se unen los camaradas de "Nueva Praxis", que publican un trabajo destinado a deslindar con el revisionismo y a coadyuvar en el desarrollo de los lineamientos generales de la Revolución Socialista, y de la reconstitución del movimiento revolucionario, en el Estado español. Ambos trabajos han sido publicados en el blog REVOLUCIÓN PROLETARIA:

-(JCA/JCZ) Polémica con el PTD en torno a la línea revolucionaria

-(NP) El sacrificio del nonato. Respuesta al PTD

Publicamos a continuación nuestra introducción, junto con los camaradas de la JCA, a este nuevo aporte al combate ideológico en el seno de la vanguardia de la clase obrera.
El artículo puede además descargarse en archivo pdf desde kaosenlared.
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(POLÉMICA CON EL PTD EN TORNO A LA LÍNEA REVOLUCIONARIA. JCA/JCZ)
"En marzo del año pasado publicamos nuestro trabajo “Reconstitución y movimiento juvenil. Aporte al combate ideológico”. En aquella ocasión nos propusimos la tarea de analizar los fundamentos ideológico-políticos de las organizaciones mayoritarias en el ámbito juvenil del movimiento comunista existente, la UJCE y los CJC, con el objetivo de desarrollar la lucha ideológica en torno a sus posiciones. En aquel momento los CJC publicaron una serie de trabajos dedicados a analizar la línea de la UJCE. Ésta última despreció, en su tónica habitual, cualquier debate en torno a cuestiones de índole ideológico, llegando a advertir a propios y extraños, que la sucesión de textos dedicados a desmenuzar la línea de la UJCE eran una “provocación”. Nuestros colectivos ni mucho menos estábamos en acuerdo con los planteamientos de los CJC, así lo expusimos en el trabajo mentado, pero el mero hecho de que desde la dirección de la UJCE se diese el toque de corneta para un repliegue en el campo ideológico, limitándose a señalar cuestiones de forma, muestra lo poco que tienen que aportar a la revolución proletaria los dueños legales de las siglas históricas, que siguen empeñados en confiar su desarrollo interno al equilibrio entre las controversias políticas interrevisionistas (algo que se enmarca en la mejor de las escuelas del oportunismo: liberalismo absoluto para con las tendencias más derechistas, muro burocrático para con los sectores que se acercan al marxismo); mientras su desarrollo externo queda, en consonancia con todo el campo revisionista, al devenir espontáneo de la lucha de clases.  
Por su parte los CJC, una vez finalizaron su “ofensiva” con respecto a la línea de la UJCE, cerraron cualquier tipo de espacio en el cual debatir con el resto de la vanguardia. Ese posicionamiento, da a entender que para tal destacamento el debate ideológico sólo se concibe como una forma de crecer cuantitativamente, rasgando militancia a otros destacamentos (algo totalmente lícito que cualquier organización tiene el derecho a realizar) en coherencia tal vez sobre su auto consideración como “Estado Mayor” de la clase obrera que tanto el PCPE como su organización juvenil vienen esgrimiendo.  
En aquel debate también tocamos la línea política seguida por la antigua Unión de Jóvenes Comunistas de Madrid, cuyo núcleo formó, una vez fuera de los CJC, el Partido del Trabajo Democrático (PTD). Meses después de la publicación de nuestro trabajo, desde el PTD se nos informó sobre su propuesta de crear una “Mesa de Unidad Comunista”, en la que serían partícipes el grupo que se separó en 2013 de CJC Castilla-La Mancha y la Unión Proletaria. Entendemos que la incorporación de ambos destacamentos al proyecto del PTD (que se llevará a cabo estos días) es producto de la mentada “Mesa” si bien hasta el momento el proceso ha sido opaco para el resto de la vanguardia, lo que contrasta con la necesidad que tiene nuestro movimiento de desarrollar la lucha de dos líneas para clarificar todos los aspectos generales de la política revolucionaria y que han de ser expuestos ante el conjunto de la vanguardia y nuestra clase. Aunque esperamos que los camaradas sigan esa sana tradición de hacer públicas a la vanguardia las conclusiones a las que hayan llegado en dicho proceso. 
Ante la propuesta de participar en dicha “Mesa”, allá por septiembre de 2013, advertimos a los camaradas que lo más saludable para la vanguardia y para la clase obrera en su conjunto, antes de lanzarse a unificar destacamentos para realizar las labores sindicales que la mayoría del movimiento ya realiza separadamente, era comprender que el aspecto fundamental y el que marca a día de hoy los requisitos prácticos que ha de solventar la vanguardia comunista están en la cuestión de la ideología, auténtico cimiento de unidad partidaria; por lo que en vez de incorporarnos a la Mesa propusimos a los camaradas que respondiesen públicamente a la crítica que les realizábamos, integrada en nuestro trabajo antedicho. Algo a lo que los camaradas accedieron sin ningún problema y que se materializó en el texto que publicaron el pasado mes de diciembre, “Respuesta del PTD al documento “Reconstitución y movimiento juvenil. Aporte al combate ideológico.”, de las JJCC de Almería y Zamora, al que contestamos a continuación. 
Cabe añadir que en esta ocasión el debate viene acompañado de las aportaciones de un nuevo destacamento, Nueva Praxis, con el cual venimos discutiendo en torno al documento de los camaradas del PTD prácticamente desde su publicación. En este sentido llegamos desde la JCA y la JCZ, junto con Nova Praxis, a la conclusión de que el mejor mecanismo para enriquecer el debate y poder dar un desarrollo más amplio y profundo a la lucha de dos líneas, tanto entre nuestros destacamentos como a nivel de toda la vanguardia, era el de publicar nuestras posiciones de forma separada, las cuales son, por otra parte, bastante similares, uno de los elementos que ha propiciado que ambos documentos se publiquen de forma coordinada. (...)"

(JCA/JCZ) En torno al día de la Mujer Trabajadora

. domingo, 9 de marzo de 2014
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El 8 de Marzo y el reformismo



Estos últimos años han venido marcados por una incesante ola de medidas que se corresponden con la intención de adaptar el plano social a las nuevas necesidades económicas del bloque dominante. Si el capital evoluciona constantemente tomando nuevas formas, la base socio-política en la que se apoya también se ve removida, sucediéndose así con cada ciclo económico una nueva redefinición del régimen, modificándose las alianzas políticas de clase que se desarrollan por arriba. Para ello nuestra clase dominante materializa en reformas esa necesaria reestructuración del sistema capitalista que vemos a nivel de la Unión Europea así como a nivel estatal. En estas circunstancias la clase obrera, como poseedora de la fuerza de trabajo, soporta los cambios producidos por dichas medidas con el fin de adaptar su trabajo al nuevo estado del capital.
Con este panorama político, nos encontramos con otro nuevo día de la Mujer Trabajadoraque esta vez viene acompañado de una reforma de la Ley del Aborto. Si bien podríamos pensar que ésta forma parte de esa reestructuración económica, como hemos podido escuchar a algunos representantes de la clase dominante, más bien nos viene dado como aditivo de regalo en este pudinde ataques a los derechos conquistados por el proletariado. Objetivamente parece que su fin único esalegrar a un sector social que simboliza unos valores morales y religiosos que tuvieron un gran espacio político dentro de la historia del Estado español y que hoy en día aún en parte conservan. Desde una parte de la ultraderecha hasta algunos de nuestros demócratas ven esta medida con el mayor brillo ético en sus ojos. Sin embargo una vez más es la clase obrera la que tendrá que soportar nuevas cadenas que produce la burguesía y que bien apretada es la que guardará la tranquilidad moralista de la conciencia del sector más reaccionario de la clase dominante permitiendo a algunos de ellos la entrada a los cielos.
Junto a esta execrable reforma gubernamental, este 8 de Marzo llega además con la reciente publicación de un concienzudo estudio sobre la situación de la mujer realizado nada menos que a instancias de las denostadas instituciones del gran capital financiero europeo. Desde el feministaLobby de Mujeres Europeas, asociación burguesa que parasita las parasitarias instituciones burguesas, hasta el último parlamentario de la democracia española, todos parecen haber tomado conciencia de la situación de agravio que sufre la mujer y como grandes reformadores que son proponen una multiplicidad de normas que acaban reduciéndose a esto: campañas de educación a medio-largo plazo para cambiar las mentes de hombres y mujeres. Y mientras tanto más policías para paliar temporalmente el vendaval de una violencia sistemática contra la mujer (que no sistematizada por alguna especie de organización de varones) que la sociedad de clases hace aparecer en todos los ámbitos y cuya raíz última se encuentra en la división social del trabajo y en la familia burguesa como institución o célula de reproducción de esa división social que reproduce la opresión y la violencia social en el ámbito doméstico, no sólo entre los cónyuges y entre la descendencia.
Por supuesto, ni explotadores ni explotadoras ponen en la picota las relaciones sociales sobre las que se sostiene su régimen y en las que tiene causa la opresión de la mujer. A lo más, laboran por la igualdad de género para que hombres y mujeres participen en una lista electoral, en un consejo de administración… o vistan uniforme en un desfile militar o en alguna sala de torturas. Igualdad de género para explotar y para oprimir a mujeres y hombres de una clase más baja que la suya. Pero es lógico que los representantes oficiales de la sociedad burguesa se limiten al estricto marco democrático que el capitalismo puede ofrecer.
Al lado de estos encontramos al revisionismo y al oportunismo, aquellas correas de transmisión de la burguesía en el seno de la clase obrera. Uno de los signos característicos del oportunismo, que lo define y que lo ata al capitalismo es su indisimulada lucha reformista: a cada estrago que el capitalismo genera en su desarrollo normal y democrático entre las más amplias masas, el oportunismo se nos aparece con una sucesión de reformas, las cuales pueden tener como finalidad literaria la “revolución”, pero a la cual no tienen ninguna posibilidad de llegar, ya que la historia de la Revolución Socialista nunca ha encontrado los mecanismos sociales (por más que las ingenuas e idealistas voluntades del oportunismo lo repitan) que liguen un proceso de reformas del Estado burgués con la construcción de un sistema antagónico al mismo, basado en la constitución de la dictadura del proletariado por parte de las mismas masas oprimidas armadas conscientemente, pues el capitalismo no va a desaparecer por saturación o acumulación de fuerzas reformistas que misteriosamente se convertirán en “revolucionarias”.
En lo que a la opresión de la mujer se refiere, el revisionismo aparece con su visión sesgada, y por ello inoperante para transformar la realidad. El revisionismo confunde la Revolución Socialista con el sindicalismo laboral, por lo que para integrar en su “programa revolucionario” (es decir, de reformas en el ámbito laboral) la cuestión de la mujer pretende que una sucesión de consignas, sin poner en tela de juicio el sistema capitalista, consigan la igualdadigualdad de salariovisibilidad del trabajo doméstico, etc. Cuestiones dicho sea de paso que el marxismo siempre ha tratado, por más que la última oleada feminista, en plena pérdida general del marxismo como referente teórico de los sectores más avanzados de la clase obrera, haya provocado entre buena parte del “marxismo-leninismo” su conversión a una suerte de teoría que se define como economía feminista, que da al traste con la base teórica del marxismo y, en consecuencia, aboca a quienes lo defienden al reformismo más vergonzante y, por tanto, al apuntalamiento de la opresión que sufre la mujer. Por ejemplo, cuando se hace propaganda sobre la “visibilidad” del trabajo doméstico, mayoritariamente desarrollado por la mujer trabajadora, se está planteando que dentro de los parámetros del capitalismo se puede resolver la contradicción antagónica entre la existencia de la familia como institución de clase y el desarrollo de las fuerzas productivas que tienden a hacer partícipes directos de la producción (fuera del plano doméstico, pues el trabajo doméstico también participa de la producción social en tanto sirve para sostener la fuerza de trabajo) a todos los componentes de la sociedad, en ese proceso que hoy se llama comúnmente “incorporación de la mujer al mundo laboral” pero que ni mucho menos es un proceso nuevo, pues es una tendencia histórica propia del capitalismo que, con flujos y reflujos, se inicia en la etapa ascensional del capitalismo, cuando el sistema fabril y las relaciones de clase capitalistas se generalizan en la sociedad rompiendo los viejos lazos del antiguo régimen. Lo que provoca esa irresoluble crisis de la familia como “sistema cerrado” que se “socializa” pero que aún mantiene los viejos lazos propios de su centralidad como institución social reproductora de la fuerza de trabajoque el propio sistema capitalista que lo destruye necesita mantener. Y con el mismo salario a igual trabajo sucede algo similar. Si bien es lícito y lógico que la clase obrera desde su conciencia en sí, en las luchas por su salario fomente la igualdad salarial, lo cierto es que el capital no paga nunca el trabajo que se desempeña, sino la fuerza de trabajo, en concreto, los medios de subsistencia con que la fuerza de trabajo pueda reproducirse. Así sucede que el salario es algo más que una “retribución individual” y está sujeto a múltiples factores sociales y generales de la lucha de clases (cuya articulación social se plasma superficialmente como una “opción” discriminatoria basada en prejuicios morales ajenos al sistema productivo) que han hecho que la mujer proletaria quede atada a una posición subalterna de la que no puede liberarseequiparando salarios pues tal fin es imposible desde el punto de vista capitalista. Que organizaciones “comunistas” abanderen esta utópica consigna sindical, en vez de explicar la imposibilidad de la igualdad en los parámetros de la democracia burguesa, no hace sino engañar a la clase obrera, y en especial a las mujeres proletarias pues las llama a perseguir un fin imposible dentro de los límites del capitalismo.
El revisionismo, mayoritario en el movimiento comunista, plantea frente al feminismo no el marxismo, sino un feminismo “de clase y combativo” que no es más que la versión sindical del feminismo más reaccionario, que se encuentra plenamente integrado en las instituciones del capital. Sucede lo mismo, precisamente, que con el sindicalismo, al que el revisionismo no opone la revolución, sino una versión supuestamente “radical”, de “clase y combativa” que no representa más que una posición más ambiciosa a la hora de negociar con la patronal el precio de la fuerza de trabajo, que la que sostiene el sindicalismo oficial. Dicho sea de paso, los sindicatos como CCOO y UGT no representan una “traición” a la clase obrera, sino que son la expresión concreta de la integración de toda una fracción de la clase asalariada, la aristocracia obrera, dentro del sistema.
El sindicalismo por radical y bienintencionado que pueda ser no puede emancipar a la clase obrera, como el feminismo no puede liberar a la mujer. Ambas prácticas reproducen la sociedad de clases sobre la que se edifica su opresión y necesitan pues para ser elevadas cualitativamente la reconstitución del comunismo como movimiento revolucionario que va construyendo lo nuevo destruyendo esas dinámicas del capital. Cabe entonces retrotraernos a la esencia del régimen social capitalista para dar un paso hacia adelante en la lucha por la liberación social y contra toda tentativa de reforma, que no hace sino modificar una parte para apuntar el conjunto. Lo que implica además desembarazarnos de cualquier “critica moral” (impregnada por las ideas dominantes) para realizar una crítica desde el punto de vista revolucionario.

La esencia de clase de la opresión de la mujer y la Revolución Socialista

Más allá de las diferencias tácticas que tienen los diversos feminismos, su corpus teórico es semejante: El centro de la sociedad se encontraría en la división entre hombres y mujeres, en la constitución del patriarcado como elemento que marca la realidad social en connivencia con el capitalismo, si bien hasta esta altura de señalar al capital sólo llega el feminismo de “clase y combativo”. Al argumento sobre que el patriarcado (que como marxistas solo podemos entenderlo como formulación social objetiva que imbrica la especial situación de opresión que ha sufrido la mujer en los distintos sistemas de clase) no es una separata (agregable o no al resto de las contradicciones sociales como si fuese una “alianza consciente” de la “clase capitalista” y los “varones”), sino que es producto de las relaciones capitalistas contesta de manera forzada que la mujer ya vivía en la penumbra antes que existiera el capitalismo. Y si bien es cierto, el argumento queda falto de recorrido y se hace pareja de lo que contesta, por ejemplo, el pacifista pequeño burgués cuando se le señala que el capitalismo es la guerra. El problema es que esta separación de ambos elementos (y tanto da la opresión de la mujer, como el militarismo, el racismo, etc.) resulta de una visualización anti-dialéctica que presenta la opresión de la mujer como complemento externo del régimen de clase, en este caso, del capitalismo.
¿Qué representa entonces el capitalismo? El capitalismo es el modo de producción que continúa al feudalismo, al igual que este nació del esclavismo. Son todos sistemas de clase, cuya principal característica común es la división social del trabajo de la cual se obtienen indefectiblemente dos clases antagónicas: la de los productores y la de los dueños de los medios de producción. Lo que difiere entre estos sistemas son los métodos (que encuentran su necesidad histórica en el mismo desarrollo social) con que cuenta la clase dominante para apropiarse del trabajo ajeno para extraer plustrabajo de la clase oprimida: en el esclavismo y el feudalismo son distintos modos de coerción político-jurídica los que sirven al amo o al señor para ser dueños de lo que otros producen. En el capitalismo es “simplemente” la coerción económica, las necesidades que el estómago impone a una clase que sólo cuenta con su fuerza de trabajo para subsistir de día en día.
Ello quiere decir que todos estos modos históricos de producción están atravesados por unas problemáticas comunes que derivan de unas contradicciones que se repiten pero en modo distinto, contradicciones entre producción y distribución, entre poseedores y desposeídos, entre clases sociales cuya lucha es el motor de la historia. A raíz de la explotación de trabajo ajeno, y no al revés, podemos explicar coherentemente la guerra, el racismo, la opresión de la mujer, acontecimientos que toman formas distintas en cada fase histórica pero, como decimos, encuentran su comunidad material y real en la división en clases que, actualmente, toma la forma histórica de capitalismo.
Salirse de los parámetros objetivos de la lucha de clases para explicar un fenómeno histórico social es enfangarse en la ideología dominante. Si tuviésemos que señalar el periodo histórico en el que la mujer empieza a ocupar una posición subalterna en la sociedad, tendríamos que acudir alsurgimiento de la división social del trabajo, base de toda forma de sociedad de clases y de Estado. Es en ese período en que decae el comunismo primitivo y es sustituido por formas pre-estatales donde la división del trabajo en la sociedad empezará a implicar jerarquía social, surgiendo la propiedad privada, el Estado y la familia como célula nuclear de reproducción social, todo sobre las bases del excedente surgido por los cambios operados en el modo de producción que harían que la humanidad pasase del estadio social del comunismo primitivo a la era de la esclavitud, inaugurando así la era de la sociedad de clases.
Por tanto, la opresión de la mujer no es ahistórica, ni tiene que ver con algún trasfondo natural e innato que lleve al varón a situarse por encima del género contrario, como en demasiadas ocasiones señala el feminismo, cuyo alimento teórico no se encuentra en la realidad material sino en los esquemas de género descritos por la clase dominante. La opresión de la mujer es transversal a los distintos sistema de clases, pero no ajeno a ellos. Por lo que sólo levantando conscientemente una nueva sociedad, podrá la mujer encontrar su liberación.
Como apunte para el debate, no deja de ser reseñable que en plena ofensiva ideológica y política de la reacción, el feminismo, como hasta hace poco el nacionalismo pequeño burgués, desplace cada vez más al marxismo entre las filas del denominado movimiento “comunista”. El marxismo, como poco desde mediados del siglo XX, desarmado como cosmovisión proletaria de la realidad (salvo en algunas excepciones temporales que lograron desarrollar la experiencia revolucionaria del proletariado durante la segunda mitad del siglo XX) deja el paso a interpretaciones pequeño burguesas de todo tipo. Esto en política se ve con la ruptura del movimiento político del proletariado como un todo y se traduce en la vuelta definitiva a un movimiento basado en la conciencia en sí de la clase, aunque no tal como se había dado anteriormente sino adecuándose ahora a los intereses de clase de la aristocracia obrera. Estalla así el movimiento feminista moderno, desgajado de la Revolución y circunscrito a la reforma parcial del capitalismo. El nuevo feminismo burgués va a integrar ahora nuevos elementos que no habían estado presentes en la era del sufragismo, producto del desarrollo de esa tendencia, aún más aguda en las sociedades imperialistas, que pone en primer plano la crisis sistemática de la familia, junto al sistema en su conjunto, como núcleo reproductivo de la sociedad y agudiza esas contradicciones en torno al género, la sexualidad, etc.
Por supuesto, el marxismo del anterior ciclo revolucionario no pudo tener en cuenta, por sus limitaciones históricas, algunos aspectos relacionados con esto (hay que resaltar que el distanciamiento del Movimiento Comunista Internacional durante el s. XX con respecto a estas cuestiones forma parte de la deriva general del MCI hacia su bancarrota) cuestiones todas ellas que en la reconstitución de las armas teóricas de la clase obrera merecerán, como todos aquellos elementos que suponen desarrollo social, ser reincorporadas al movimiento obrero revolucionario, aunque en una escala cualitativamente superior, que abata todo lo que de reformista y reaccionario contengan. No obstante frente a lo que proponen las distintas versiones del feminismo existente, sobre todo aquellas que se agarran a algo tan ajeno a la liberación de las masas como la propaganda por el hecho en su versión más ridícula, la mayoría de experiencias que en estos campos ofrece la historia de la Revolución Proletaria y el Movimiento Comunista, siguen estando varios pasos por delante. Desde la obra teórica-filosófica de los clásicos del marxismo, en cuya génesis ocupa un lugar importante la emancipación de la mujer, hasta las prácticas promovidas en los primeros compases de la Revolución Socialista de Octubre por el Komsomol, todo ello que requiere del estudio y análisis específico por parte del movimientos revolucionario y la juventud proletaria, hay que recuperarlo cara a la construcción del movimiento que enfrente el próximo ciclo revolucionario, dejando a un lado los esquemas pequeño burgueses que hoy ocultan la esencia del régimen capitalista y sus instituciones de clase. 

“Cuanto más fuerte sea el movimiento revolucionario de los trabajadores, cuanto más altos ponga los objetivos, más completamente se absorberá en él el movimiento femenino y más fácil le resultará, en el período de la dictadura del proletariado, soltar el nudo gordiano del problema de la mujer ante el que ha fracasado tan lastimosamente la sociedad burguesa. Cuanto más nos acercamos al triunfo de la clase trabajadora y del sistema comunista, más claro se dibuja el futuro de la mujer. Ahora depende de las mismas mujeres, del grado de su conciencia política y de su actividad revolucionaria si el momento de su liberación definitiva se encuentra en un futuro próximo” Alexandra Kollontai

Juventud Comunista de Almería
Juventud Comunista de Zamora
8 de Marzo de 2014

Primera sesión del EMA

. martes, 14 de enero de 2014
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Camaradas y amigos, este domingo a las 18:00h se desarrollará la primera sesión del EMA (Escuela Marxista de Almería) en la sede de USTEA

El EMA es un nuevo círculo de estudios creado a partir del antiguo CEMA junto a los camaradas del FRML de nuestra provincia, teniendo como objetivo el estudio, investigación y análisis del marxismo y de las experiencias revolucionarias para aportar en su comprensión y sintetización.

El material a estudiar en ésta sesión, serán los tres primeros capítulos del "¿Qué hacer?" de Lenin y el documento "La conciencia desde fuera: Marx, Lenin y el proletariado" de Shandro Alan.

La dirección es C/ Gustavo Villapalos S/N, bajo, al lado de los aparcamientos del Carrefur.


Jornada - Debate sobre antifascismo

. miércoles, 13 de noviembre de 2013
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Este domingo 17 de Noviembre tendrá lugar a las 18:00 horas una jornada debate sobre antifascismo organizado por la Juventud Comunista de Almería y el FRML-Almería, el lugar elegido para la jornada es en la carpa Juan Goytisolo (explanada del puerto) .
adjuntamos algunos textos que pueden ayudar para un mayor debate:
http://revolucionobarbarie.wordpress.com/teoria-revolucionaria/jose-carlos-mariategui/biologia-del-fascismo/
http://revolucionprolet.blogspot.com..es/2012/12/el-fascismo-y-el-estado-burgues.html
http://pcree.net/EHRP/XX%20congreso%20PCUS.html
http://antifascistaszamora.blogspot.com.es/2010/02/antifascismo-el-peligro-reformista-y-el.html

Esperamos vuestra asistencia!

Experiencia en la charla de IU sobre la LOMCE el día 22/10/2013

. miércoles, 6 de noviembre de 2013
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A las 12:00h tuvo lugar una charla de IU/UJCE sobre la Ley Orgánica por la Mejora de la Calidad de la Enseñanza (LOMCE), a la cual acudimos desde el FRML y JCA, con la intención de generar debate y mostrar cual debería de ser la línea a mantener por los que nos consideramos proletarios conscientes (revolucionarios).
Los ponentes de IU y UJCE explicaron lo que suponía la LOMCE (recorte en el número del profesorado, bonificación económica para aquellos colegios concertados que lleven a cabo una separación sexista, una menor formación intelectual para el estudiantado…), criticando de la imposición de ésta sin someterla a debate con la comunidad educativa, la ideología católica en las aulas impuesta por este mismo partido, más dificultad de estudio para la clase obrera y más privilegios para quienes no tengan problemas económicos. Criticando duramente al actual Gobierno y al ministro de Educación, repasaron las anteriores reformas llevadas a cabo en la educación y analizaron la utilidad de éstas. Pidieron que todo el estudiantado saliese a la calle a ‘’luchar’’ por nuestros derechos, los cuales nos han privatizado, y a buscar una enseñanza pública, gratuita, laica, feminista, etc. Línea compartida por no pocos sectores del paupérrimo y desorientado Movimiento Comunista.
Se abrió el turno de preguntas y comenzamos a crear debate, analizando, identificando y atacando al capitalismo como culpable directo de la educación de este sistema. denunciamos estas posiciones pequeñoburguesas, argumentando que el Estado tiene un carácter de clase y que en ningún momento puede servir a los intereses del proletariado y al mismo tiempo a burguesía por igual; por lo que era lógico que ante una situación de crisis, unida a la descomposición del Movimiento Comunista, el Estado se reestructure de la forma en la que lo estamos viendo: disminuyendo la cuota de poder de la aristocracia obrera y emprender una reconversión de muchos de sus elementos, tales como la educación como parte de la inversión en capital variable.
Por consiguiente no se puede luchar por otra educación sin luchar contra el estado que la genera, por lo que pedir una “educación pública laica y de calidad” equivale a apuntalar el actual sistema capitalista, pues hace soñar a los explotados en una salida que fortalezca sus intereses en los márgenes de éste sistema. Los oradores de IU desviaron varias preguntas y críticas alegando la importancia de centrarse en la organización de la manifestación y no en crear debate para identificar el problema, sino llegar a una ‘’unidad’’, unidad solo en la práctica, para poder realizar la manifestación. Desde la JCA y el FRML insistimos en la necesidad de la lucha de dos líneas en el seno de la vanguardia mediante el debate, con el objetivo de esclarecer cual debe de ser la práctica a realizar por los comunistas, huyendo de la obsesión reinante en nuestro movimiento por launidad de los comunistas, que durante décadas ha demostrado no ser solución de ninguna de las problemáticas que arrastramos, en definitiva, de lo que se trata de emprender la lucha ideológica, pues sólo a través de esta se forjará una auténtica unidad. Finalizó el turno de preguntas y concluyó la charla 30 minutos antes de lo esperado.
Después de este suceso queda más clara aún, si cabe, la posición de la UJCE e IU (cosa común a la mayoría de nuestros revisionistas) ante las críticas, rechazando todo debate y todo intento de esclarecer posiciones desde el marxismo-leninismo. Siendo para ellos lo importante unas simples reformas al no analizar realmente la situación y quedarse simplemente en la superficie de la cuestión. Muestran una ‘’alternativa’’ practicista, y reformista, que no es capaz de resolver los problemas más generales que sufren los oprimidos, en la cual ni siquiera se atreven a hablar de una nueva educación o un nuevo sistema, remitiéndose a repetir las mismas consignas de siempre.
Salimos de la sala y nos concentramos en un patio cercano mientras seguíamos debatiendo con algunos miembros sobre el socialismo científico, el Partido Comunista, las distintas líneas… por desgracia nuestros revisionistas, se encontraban más cómodos repitiendo sus dogmas preconcebidos que en emprender un verdadero debate con un sector de la vanguardia comunista que parece estar fortaleciéndose, como ejemplificamos las dos organizaciones almerienses partidarias de la reconstitución del Partido Comunista.
Así pues denunciamos profundamente a todas aquellas organizaciones que introducen la ideología burguesa en el marxismo-leninismo, al intentar convertir a los comunistas en simples sindicalistas dispuestos a reproducir sin fin la conciencia en si de los obreros.
El objetivo de todo comunista que se precie consiste en la reconstitución del Partido Comunista, entendido éste como la fusión objetiva del socialismo científico con las masas obreras, único organismo social capaz de destruir el actual sistema de explotación para posteriormente romper las barreras que impiden la armonización de la humanidad en la sociedad comunista.
Pero asimismo somos conscientes de la necesidad previa de poner al día nuestra ideología, puesto que el marxismo no es una cosmovisión terminada, si no que se enriquece conforme se va sintetizando la práctica en teoría revolucionaria y a la espalda contamos con toda una época rica en experiencias que no hemos sido capaces de analizar desde el materialismo dialéctico. Sin ser capaces de identificar las problemáticas que el marxismo fue arrastrando a lo largo de la historia de nuestro movimiento revolucionario, así como las premisas que permitieron que floreciera, para posteriormente sintetizarlas en teoría revolucionaria, no podremos desprendernos de las limitaciones con las que hoy cuenta la ideología de la que somos depositarios y por lo tanto no podremos salir de este estado de bancarrota en la que se encuentra nuestro movimiento.
Debemos seguir empeñados en demostrar a estas organizaciones, sobre todo a los militantes de base honestos, la necesidad de la lucha ideológica, que no divide sino que forja la única unidad posible.
FRML - Almería
Juventud Comunista de Almería

La clase obrera y las reformas educativas [JCA-JCZ]

. lunes, 21 de octubre de 2013
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La clase obrera y las reformas educativas

El estado actual que atraviesa la Educación, se explica a través de una serie de lógicas concretas que dominan y determinan nuestra sociedad. Llevamos tiempo escuchando como una multitud de reformas educativas van a ser implantadas en nuestros colegios y universidades, con el fin de prestarnos una mejor “calidad de la enseñanza” y un conocimiento más “competitivo y progresivo”, que ayude a la “transformación del actual sistema productivo”. Ya estemos hablando de la “LOMCE” o de la “Estrategia Universidad 2015”, la estrategia de quienes gestionan el Estado burgués es clara, ante la crisis, hay que reestructurar el modo de producción capitalista, y dicha reestructuración se materializa en los denominados “recortes”. Así podemos ver como esta nueva reforma educativa integra unos cambios determinados para que el alumno, generalmente de ascendencia obrera, salga prematuramente al mercado de trabajo con una baja cualificación, lo que le asegura un futuro laboral aún más precario, que pueda encajar bien en las nuevas demandas del mercado.

Con este panorama, podríamos posicionarnos sin más en contra de la mercantilización de la enseñanza pública, o manifestar nuestra indignación por la privatización de dicha institución. Sin embargo los trabajadores conscientes tendemos a realizar nuestros análisis desde la raíz, y la educación no se libra. Para ello tenemos que retrotraernos y preguntarnos qué es lo que socialmente sostiene al sistema educativo.

La educación tiene la principal característica de tener un interés práctico, que es dotarnos de los conocimientos necesarios para desarrollar las labores y los trabajos. Por tanto podemos decir que educación y trabajo se encuentran íntimamente ligados, aunque parece que algunos acaban de descubrir “de repente” que el sistema educacional está mercantilizado. De este modo la educación que tenemos es, objetivamente, un producto de las relaciones capitalistas que rigen nuestra sociedad. De esto que el sistema educativo existente sea un derecho fundamental y universal”, que alcanza hasta el momento en que el hijo del obrero puede acceder al mercado de trabajo.

La educación en España se basa en la “coalición”, entre colegios públicos y privados, una alianza política (en tanto que forma parte del pacto constitucional del que se dotó el capital). Aquí la apuesta de la derecha es clara, una enseñanza privada y religiosa, en centros privados vinculados a entramados políticos empresariales, tales como el Opus Dei. De donde los alumnos, solo los que puedan permitírselo (los hijos de la clase dominante), podrán terminar con unas buenas calificaciones a bases de grandes pagos y obtendrán buenas salidas hacia empresas asociadas. La educación pública, la podremos definir entonces como un “bien estatal”, que como hemos señalado, nos ofrece un nivel de instrucción para ganar competitividad en aras de un mejor futuro laboral. Aquí lo que viene denominándose izquierda observa el modelo idóneo para la educación de las masas. El Estado burgués, el cual ellos también gestionan, ha de estar con sus lógicas sobre nosotros desde la infancia. De modo que la educación es una inversión en capital variable, el alumnado como futuro proletariado, se dispone a revalorizarse.

La relación entre lo público y lo privado, en el marco capitalista, es una relación entre quien gestiona una parte de la economía y el beneficio que puedan obtener. La educación, al formar parte de esta economía, se reorganiza con las reformas para que una parte de la clase dominante obtenga un gran beneficio a expensas de su propio Estado. Siguiendo el mismo objetivo que la nacionalización de las pérdidas de la banca. Por ejemplo, podemos ver como en las universidades públicas, el consejo social está compuesto por los representantes de las grandes empresas estatales, que con la nueva regulación tendrán todo el poder tanto de gestión como de administración en estas instituciones, sacando todo el posible beneficio bajo sus mandatos. Cuando la economía y los capitalistas están mal, el Estado acude a socorrerlos, en aquellos sectores económicos en que el capital se sostiene “por sí mismo” el Estado actúa de forma complementaria (como en los centros educativos privados, que reciben cuantiosas subvenciones estatales).

La clase capitalista, al ser la clase que detenta el poder tanto económico como político, es la que monopoliza el sentido de toda la actividad humana, sus lógicas empapan a todo el conjunto social y desde luego la educación que nos imponen actúa como correa de transmisión de su ideología, ese conjunto de lógicas que representan unos intereses de clase. La educación no puede existir en abstracto, alejado del modo de producción, como un ente libre y puro, mientras que el capitalismo exista, por tanto quienes gestionan la economía deben intentar mantener y reproducir su orden ideológico y social. De este modo es como se transfiere toda esta realidad al sistema académico, y lo podemos apreciar desde la figura del examen (como método resultadista-mercantil para poder progresar en el sistema) hasta la del director del centro (la cual, dicho sea de paso, con la reforma de gobierno tendrá un carácter aún más reaccionario).

La respuesta social que está teniendo esta situación de miseria que afecta a la educación, se reduce a unos límites sindicalistas. Se suceden manifestaciones, concentraciones y huelgas que a lo sumo no luchan más que por intentar recuperar esa “educación pública y de calidad” que supuestamente nos pertenece a todos como ciudadanos. Actualmente tenemos el gran ejemplo de los compañeros, profesores y estudiantes, que iniciaron una huelga indefinida en Baleares. Si bien esta huelga es una lucha justa en tanto que intenta oponerse a las reformas que van a empeorar las condiciones de la clase obrera, también posee unos límites, ya que se reivindica que no empeore una situación, que de por sí nos mantienen atados al capital. Estas son las lindes que pueden tener las luchas si se actúan dentro del marco político sindical. Abogar, sin más, por la educación pública, significa defender los intereses de clase de quienes nos dominan, representados fielmente, sin engaños, en el arco de la democracia parlamentaria capitalista. Por ello, consignas como “Wert dimisión”, son nocivas para la clase obrera pues desvían la atención al poner todo el peso del conflicto en una única persona, negando que sea el conjunto del sistema capitalista el que sienta las condiciones para este nuevo ataque a la clase obrera, y por tanto permitiendo que los proletarios sigamos bajo el yugo de la burguesía.

Y este no es el único ejemplo. También hay quien se empeña en hacernos creer que existe un “instituto obrero”. Aquí tenemos que señalar que los revolucionarios estamos por el instituto obrero si lo concebimos como organismos que ha de construir el proletariado revolucionario en el proceso de reconstitución del movimiento comunista. Sin embargo el instituto al que se refieren estas consignas oportunistas, en las que entran desde anarquistas hasta revisionistas de todo tipo, no es más que aquella institución del Estado que está situado en los distritos y barrios obreros. A estos oportunistas también se les puede oír reclamar una “Educación popular”, como si pudiera darse una educación “para todos”. No puede existir un movimiento revolucionario, como algunos creen, que defienda lo público, ya porque en “buenas manos” sirva para el pueblo. Es decir, que mientras exista el Estado burgués, gestionado por cualquier parte de esa bóveda parlamentaria, se sienten en el ala derecha, en el ala izquierda o en el centro, el Estado seguirá siendo el instrumento que utiliza el capital para imponer sus intereses de clase.

Los comunistas enmarcamos al sistema educativo actual bajo las condiciones de la dictadura capitalista. Señalamos que aquella “educación popular” solo puede constituirse para servir a los explotados si estos instauran su régimen social, a través de la Dictadura del Proletariado, única y verdadera garantía de democracia para el pueblo. Si le damos a este tema una perspectiva histórica veremos que si un amplio sector de la población puede estar hoy día escolarizado, fue por el resultado, no de la benevolencia y piedad que haya podido tener la clase capitalista, si no que fue gracias al movimiento obrero revolucionario, que pudo permitir que la educación llegase a los pueblos y barrios olvidados, bien entrado el siglo XX. Unas pocas migajas que la clase dominante se vio forzada a lanzar ante la ofensiva revolucionaria de los trabajadores de todo el Mundo.

Actuar con los medios que nos permite el sindicalismo no es sino estar luchando por un conjunto de reformas que apuntalan el sistema económico en su conjunto. Y es esta línea política, que reproduce los intereses de la burguesía, la que le niega a la clase obrera su condición como clase revolucionaria, sometiéndola a una idealización perenne de sus paupérrimas condiciones de vida. Para hacer bascular cualquier parcela de la realidad del lado de la Revolución es necesaria la transformación del conjunto de la sociedad desde sus bases quedando obsoleta la formula reformista o la forma de ver la educación por sí sola como un sostén de una nueva sociedad, como nos sugieren muchos revisionistas.

Unir conscientemente educación y producción, y construir un sistema productivo antagónico al capital, donde no exista propiedad privada en los medios de producción siendo eliminada la división social, es la única manera en la que se permitirá tener la educación y el trabajo en manos del conjunto de la sociedad, donde se encuentren la labor educativa y el trabajo asociados sin que medie entre ellos la explotación del trabajo asalariado. Para ello necesitamos un movimiento que siente sus bases en la reconstitución de los medios políticos revolucionarios de lucha de la clase obrera, esto es, el movimiento comunista. Solo así haremos que el fin de la explotación pueda configurarse como un movimiento práctico, como actividad práctica humana que instaure unas bases sociales nuevas para hacer también una nueva educación. Alzar la hoz y el martillo, es alzar el futuro de la humanidad, que solo va a poder encontrar su liberación por este único camino, que pasa por la reconstitución del Partido Comunista.



Juventud Comunista de Zamora
Juventud Comunista de Almería


Octubre de 2013

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